Hoy a las cinco y pico de la tarde han plantado en mí la semilla de la que ha brotado esta reflexión: ¿Hasta qué punto queremos conocer la verdad?
Todo el mundo cuando le preguntas si quiere saber la verdad o prefiere una mentira piadosa dice que realmente quiere la verdad. ¿Somos todos unos hipócritas? ¿O es que sólo yo preferiría la mentira piadosa en un gran número de situaciones?
Hombre, hay (muchas) veces que tenemos que escoger la verdad porque no nos queda otra, más que nada. Vease por ejemplo cuando tienes a alguien en el hospital y preguntas cómo está. Pues aunque prefieras que te engañen, a fin de cuentas ¿de qué te serviría?
No nos pongamos tan drásticos y pensemos en otra cosa un poco menos terrible: la nota de un examen, por ejemplo, del que no tienes muy claro lo que puede haber salido. En tu interior piensas: "miénteme y dime que está aprobado". Vale, has aprobado, pero es mentira. No te prepares el próximo que verás.
En estos casos queremos, mejor dicho necesitamos, oír la verdad. Pero pongamos otro ejemplo: Alguien que no te gusta y sospechas que tú en cambio a él/ella sí. ¿Qué necesidad tienes de oír la verdad? ¿De qué te sirve saberlo?
Si es sólo un/a conocido/a pos dices "venga, por la sombra". Pero... ¿y si es un/a amigo/a? ¿Quieres que esa persona realmente te diga lo que siente? Si en el fondo todos sabemos que una cosa como esta dicha cuando no se quiere oír tiene una gran cantidad de papeletas para transformar una amistad en un juego agotador de miradas incómodas y conversaciones absurdas sobre si parece o no que va a llover.
Me remito al principio de este desbarre y vuelvo a preguntar: ¿Hasta qué punto queremos conocer la verdad? ¿Queremos saber si realmente le gustamos a esta persona o no? Aunque claro, lo mejor es cuando por curiosidad sí quieres saberlo pero no sabes qué es exactamente lo que quieres que te contesten.
Pensad lo que queráis, pero personalmente la verdad no es algo que quiera conocer, o al menos no estoy seguro de querer conocerla (y/o de que los demás la conozcan). Lo que me sugiere la siguiente reflexión: ¿Hasta qué punto conozco la veracidad de mis respuestas en este ámbito? (sí, la reflexión gira en torno al me gusta/le gusto//no me gusta/no le gusto; lo del hospital y el examen es pura paja para rellenar).
Todo el mundo cuando le preguntas si quiere saber la verdad o prefiere una mentira piadosa dice que realmente quiere la verdad. ¿Somos todos unos hipócritas? ¿O es que sólo yo preferiría la mentira piadosa en un gran número de situaciones?
Hombre, hay (muchas) veces que tenemos que escoger la verdad porque no nos queda otra, más que nada. Vease por ejemplo cuando tienes a alguien en el hospital y preguntas cómo está. Pues aunque prefieras que te engañen, a fin de cuentas ¿de qué te serviría?
No nos pongamos tan drásticos y pensemos en otra cosa un poco menos terrible: la nota de un examen, por ejemplo, del que no tienes muy claro lo que puede haber salido. En tu interior piensas: "miénteme y dime que está aprobado". Vale, has aprobado, pero es mentira. No te prepares el próximo que verás.
En estos casos queremos, mejor dicho necesitamos, oír la verdad. Pero pongamos otro ejemplo: Alguien que no te gusta y sospechas que tú en cambio a él/ella sí. ¿Qué necesidad tienes de oír la verdad? ¿De qué te sirve saberlo?
Si es sólo un/a conocido/a pos dices "venga, por la sombra". Pero... ¿y si es un/a amigo/a? ¿Quieres que esa persona realmente te diga lo que siente? Si en el fondo todos sabemos que una cosa como esta dicha cuando no se quiere oír tiene una gran cantidad de papeletas para transformar una amistad en un juego agotador de miradas incómodas y conversaciones absurdas sobre si parece o no que va a llover.
Me remito al principio de este desbarre y vuelvo a preguntar: ¿Hasta qué punto queremos conocer la verdad? ¿Queremos saber si realmente le gustamos a esta persona o no? Aunque claro, lo mejor es cuando por curiosidad sí quieres saberlo pero no sabes qué es exactamente lo que quieres que te contesten.
Pensad lo que queráis, pero personalmente la verdad no es algo que quiera conocer, o al menos no estoy seguro de querer conocerla (y/o de que los demás la conozcan). Lo que me sugiere la siguiente reflexión: ¿Hasta qué punto conozco la veracidad de mis respuestas en este ámbito? (sí, la reflexión gira en torno al me gusta/le gusto//no me gusta/no le gusto; lo del hospital y el examen es pura paja para rellenar).
2 comentarios:
joe xiko..q filosofiko llegas a ponerte....
xo t vy a apoyar!!q yo tmb creo q a veces prefiero 1 mntirijilla piadosa... :p
q bsote!
dita666
Como dice Joaquin Reyes: La gente dice "Que digan cosas a tu espalda duele" ¡¡Y una mierda!! Las cosas duelen a la cara, ¿a la espalda que problema hay eh? ¿que te pitan los oidos? ¡¡Eso no está demostrado!!"
De todos modos, con esrespecto al otro párrafo... discrepo y hablo desde la experiencia. Si se sabe llevar, cuando se ha pasado el trago de hablar de ese tema se ha saltado como un muro y se habla con muchisima mas naturalidad sobre cualquier tema. Al fin y al cabo, enamorarse es algo tan natural como el respirar.
Hale, espero que te haya satisfecho esto, para mas dudas ya sabes, movil o correo ;) (de hecho, te lo digo en serio, cuenta conmigo)
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