jueves, 2 de agosto de 2007

INSPIRADO EN UN RUMOR REAL

Como aviso antes de empezar esta apasionante lectura inspirada en un rumor real de una leyenda de la calle sobre una historia muy rara de dos monitores de un campamento en la bañera del cura, he de decir que lo que pasó ahí dentro, los motivos que les movían a estar ahí, la relación entre la fémina y uno de los protagonistas, y lo que ésta realmente oyó sólo son suposiciones inspiradas por una noche de helado con el otro protagonista y otras dos monitoras de ese campamento, una de ellas hermana mía. Por tanto se ruega no tomar como dogma de fe esta historia, puesto que sólo es una inspiración en un rumor real, no una historia documentada. ¿Va?

¡Que la disfrutéis!


- Me gustan estos momentos -dijo mientras le frotaba la espalda con la esponja-, hacen que me olvide de la presión que soporto a lo largo del día.

- A mi también, estos niños están totalmente salvajes, cada día que pasa tengo más ganas de volver a casa.

- Yo por un lado también, pero si lo piensas… cuando volvamos a la “paz” de Madrid, no tendremos estos momentos de relax entre los dos.

- Ya, pero… ¿realmente nos compensa? No me malinterpretes, me encanta estar aquí contigo. Pero esto sólo dura un rato, luego salimos de aquí, y los niños vuelven a alterarme, y…

- ¿Y?

- Y además está “ella”. Si se entera de que estoy aquí contigo… mejor no imaginarlo.

- Shhh –le cortó suavemente-. No pienses en nada de eso ahora. Sólo estamos tú y yo. No hay nada más; ni niños, ni estrés, ni prisas, ni tu chica, ni nada. Sólo tú y yo –le susurró al oído.

Una descarga eléctrica le recorrió toda la espalda desde el oído hasta la base de su miembro, que empezó a reaccionar bajo el chorro de agua de la ducha. Se giró hacia Derek y cogiéndole suavemente del cuello le besó apasionadamente mientras sus húmedos cuerpos iban entrando en contacto. Las manos recorrían cada centímetro de piel, explorando cada rincón a un ritmo casi hipnótico, con una sincronización casi perfecta, con una pasión casi divina.

Unos cuantos minutos después, enfrascados en una nube de vapor de agua y lujuria, sus cuerpos empiezan a sentir esos espasmos que profetizan un gran estallido de placer, que nada más llegar hace que Derek exprese sin ningún pudor ni recato a los cuatro vientos cuan agradecido está por esta experiencia.

- ¡Calla! –le dice Adam- ¿No te das cuenta de que alguien nos podría oír? ¿Qué pasaría si ella se enterase?

Nada más terminar la frase, una voz femenina que Adam reconoció sin ninguna dificultad suena desde el otro lado de la puerta muy dolida y con una gran indignación:

- ¡No os preocupéis por mí, si ya lo he oído todo!

miércoles, 1 de agosto de 2007

Beauty & the Beast

Érase una vez, en un país lejano, un joven príncipe que vivía en un resplandeciente castillo.

A pesar de tener todo lo que podía desear, el príncipe era egoísta, déspota, y concentido. Pero, una noche de invierno llegó al castillo una anciana mendiga, y le ofreció una simple rosa a cambio de resguardarse del horrible frío. Repugnado por su desagradable aspecto, el príncipe despreció el regalo y expulsó de allí a la anciana. Pero ella le advirtió que no se dejara engañar las apariencias, porque la belleza se encuentra en el interior. Y cuando volvió a rechazarla, la fealdad de la anciana desapareció, dando paso a una bellísima hechicera.

El príncipe trató de disculparse, pero era demasiado tarde, pues ella ya había visto que en su corazón no había amor. Y como castigo, lo transformó en una horrible bestia y lanzó un poderoso hechizo sobre el castillo y sobre todos los que allí vivían.

Avergonzado por su aspecto, el monstruo se encerró en el interior de su castillo, con un espejo mágico como única ventana al mundo exterior. La rosa que ella le había ofrecido era en realidad una rosa encantada que seguiría fresca hasta que él cumpliera veintiún años. Si era capaz de aprender a amar a una mujer y ganarse a cambio su amor antes de que cayera el último pétalo, entonces se desharía el hechizo. Si no, permanecería condenado a seguir siendo una bestia para siempre. Al pasar los años, comenzó a impacientarse perdiendo toda esperanza.

Pues, ¿quién iba a ser capaz de amar a una bestia?



Éste es el comienzo de una historia que seguro que todos conocéis. Y como ya sabéis, la horrible bestia secuestra a la tía buena, la cual consigue que la bestia se deshaga del tío baboso que la persigue, y símplemente diciendo que le ama deja una choza de pueblo para ir a vivir a un castillo con tropecientos sirvientes que opinan que -cito textualmente- "triste y deprimente es la vida de un sirviente si no tiene un solo ser a quien servir", y hace que la horrible bestia cambie su imagen y se convierta en un macizorro metrosexual. ¡Toma ya! Y parecía tonta cuando caminaba entre los aldeanos en la primera canción de la película.

Por supuesto ésta no es la única interpretación que tiene este largometraje; de hecho es muy posible que la que hayáis oído sea esa tan bonita sobre que la belleza está en el interior, frase que ha llenado de esperanza a los feos desde que a alguien se le ocurrió decirla por primera vez. Y yo me pregunto... ¿Es cierto que la belleza está en el interior?

Seguro que estáis pensando que ahora viene algún desbarre sobre "¡pues claro que no!", pero no va a ser así. Creo, sin temor a equivocarme, que ésta es una de las cosas más ciertas que se han podido decir, pues ¿quién no conoce a algún feo que haya conseguido encontrar el amor correspondido? Lo que me lleva a otra pregunta: ¿por qué...? ¿Por qué el príncipe era tan joven y vivía solo en ese castillo? ¿Dónde estaban sus padres o similares? En la película la Bestia tiene de 20 para 21 años, apenas un año más de los que tengo yo ahora. Y acaba casándose y viviendo feliz y comiendo perdiz. Lo que me lleva a otra pregunta: ¿Qué debo hacer ahora? ¿Buscar a mi media naranja antes de que se caigan todos los pétalos y se me pase el arroz? ¿Hacer una paella valenciana? ¿Ir al super a ver si mi amor verdadero está ya exprimido y envasado? Y a todo esto... ¿A qué coño sabe la perdiz que siempre acaban comiéndola en todas las historias? ¿En serio está tan buena? ¿Más que la paella valenciana? Y si hacemos la paella con perdiz y luego me la como, ¿me convertiría en Bestia o en Príncipe? ¿Perdería mi nombre como el pobre y desgraciado príncipe convertido en Bestia?

Planteamientos como éste son los que hacen que la vida merezca la pena.

Y con esto y una Pepsi light a la lima doy por inaugurado mi blog, a ver si me dura :D