La mejor aliada siempre es la ignorancia. La verdad ataca con certera precisión, encontrando siempre nuestro punto débil, y es ahí donde ella se hace fuerte.
De la verdad nace el espíritu de lucha por algo mejor.
¿Ah, sí? ¿Y no nace el deseo de autocompasión y refugio, que nos hace huir de cualquier fracaso potencial para evitarnos un daño mayor, aún a costa de esa felicidad tan ansiada? ¿Es peor esta opción que sufrir al confirmar que los temores que nublan nuestra “meta” son algo más que meras sombras imaginarias?
De la verdad nace el espíritu de lucha por algo mejor.
¿Ah, sí? ¿Y no nace el deseo de autocompasión y refugio, que nos hace huir de cualquier fracaso potencial para evitarnos un daño mayor, aún a costa de esa felicidad tan ansiada? ¿Es peor esta opción que sufrir al confirmar que los temores que nublan nuestra “meta” son algo más que meras sombras imaginarias?
Opiniones, para todos los gustos.
¿La mía? Dependiendo del día y la hora.
Buscando un lugar (aún a riesgo de encontrarlo).