Estas preguntas me las pasaron el otro día por correo. En el correo me decían que podía reenviarselas contestadas a la persona que me lo mandó, o bien podía enviárselas a quien quisiera, o bien podía no hacer nada. Yo las pongo aquí, para todo aquel al que le interese, que espero que haya alguno por ahí...
1. ¿Cuándo fue la última vez que te descubriste sonriendo ante la forma que tomaban las nubes que sobre tu cabeza se formaban?
2. ¿Cuántos años han pasado desde que cogiste tu último juguete y lo elevaste por el cuarto de tu habitación imaginándote que eras un superhéroe o una superheroína?
3. ¿Qué sentiste al ver por primera vez una estrella fugaz?
4. ¿Qué significa el verbo amar?
5. ¿Qué día descubriste que tu piel se erizaba al rozarte un rostro ajeno?
6. ¿Qué hace que tu vida siga mereciendo la pena?
En concreto mirando a las nubes, recuerdo un campamento genial en Silleda hace ya unos cuatro años. Estaba tumbado en la hierba con Belén y Ame, y estábamos mirando la forma de las nubes. Yo lo que vi fue que las nubes formaban el contorno de un hombre, y el cielo estaba azul, lo que vi fue El Hombrecito Azul, que como ellas no lo vieron (y si lo vieron disimularon) sirvió de coña ya para todo el campamento y buena parte del curso siguiente. Seguramente haya mirado las nubes en otra ocasión después de esta, pero nada más leer la pregunta lo que me vino a la cabeza fue esto.
Pero si voy más allá de la concreción de la pregunta, y pienso sólo en la última vez que me descubrí sonriendo; la verdad es que echando la vista atrás me he descubierto sonriendo mucho últimamente, sobre todo este último año, y la mitad de las veces por pequeñas tonterías, como una conversación intrascendente con un/a amigo/a, una sonrisa sincera, una mirada cómplice, una canción antigua, un regalo inesperado, un beso por confusión, o un abrazo… de esos que no dicen nada pero dejan todo dicho.
También me he sorprendido soñando despierto, creyéndome un superhéroe con superpoderes y cosas de esas, lo que me lleva a pensar que veo mucha televisión, lo que no quiere decir que vaya a cambiar mis hábitos.
En cuanto a los juguetes… creo que nunca he jugado con ellos en ese plan, pero descubrí hace poco a mi primer osito de peluche guardado en el cabecero de mi cama, medio descosido y con la color perdida el pobre. Creo que hay pocas cosas en mi casa que hayan sufrido tanto como él.
Y volviendo a mi infancia, recuerdo aquellos veranos en los que mis padres nos llevaban a mi hermana y a mí a ver las estrellas fugaces, los cometas, los eclipses de luna, las constelaciones, y todas esas cosillas. Creo que por eso me cogí astronomía de optativa en la ESO, deformación familiar.
Y bueno, algo aprendí en aquella clase, igual que en todas las demás; igual que también aprendí cosas de la vida fuera del ámbito académico. Pero lo que diferencia a estas cosas de las primeras es que por regla general suelen ser mucho más jodidas de analizar y explicar. Define lo que es un río, qué es un adverbio, o qué es una multiplicación. Es relativamente fácil, y si no siempre puedes recurrir a un libro para averiguarlo. Pero ahora define lo que es amar. Cuesta, ¿verdad? Vete al diccionario. ¿Te soluciona algo? Me lo imaginaba.
Yo tampoco sé definir fácilmente lo que es amar. Puedes decir que es ser feliz con otra persona; pero para eso tienes que estar con una persona y ser feliz. También puedes decir que es sufrir; pero para eso tiene que haber alguna persona que te haya hecho daño recientemente. Puedes decir que es esperar, que es perdonar, o que es combatir; pero para eso tienes que estar esperando un acto o respuesta por parte de una persona, quererla mucho para olvidar lo que haya podido hacer en el pasado, o ser fan de Maná, respectivamente.
Contestando con la siguiente pregunta podría decirse que amar es sentir como tu piel se eriza al rozarse con un rostro ajeno. Es una posibilidad. Pero hay que tener cuidado, porque muchas veces lo que llevamos en el corazón es distinto a lo que el sistema nervioso registra por fuera, y podemos dar por cierto lo que en realidad es una mentira, en la que a veces, aunque nos duela reconocerlo, nos gustaría encerrarnos y no salir de ella.
Y son todas estas cosas, estas pequeñas y grandes cosas, las que hacen que mi vida siga mereciendo la pena.
Sé que hay días que no lo veré así. Sé que hay días que no querré verlo así. Pero también sé que tras esos días de oscuridad llegan otros nuevos con luz renovada que me permitirán recordar que todavía hay cosas por las que merece la pena seguir luchando. Porque una caída no puede borrar los juegos en el parque. Porque un error tipográfico no puede borrar la calidad de un buen libro. Porque una pena no puede borrar las alegrías. Porque una pesadilla no puede borrar los sueños.
Porque un error no puede borrar una amistad.
Porque son las personas que te rodean las que hacen que existan esas cosas que hacen que la vida merezca la pena.
Porque sois las personas que me rodeáis las que hacéis que existan cosas que hacen que mi vida merezca la pena.
Porque eres TÚ quien hace que mi vida merezca la pena.